Los alimentos son una importante preocupación de un superviviente, aún cuando el agua es de mayor importancia, son indispensables para mantener las energías, el calor corporal, y la moral elevada.

En condiciones de emergencia no piense en dietas equilibradas; sin embargo si ello fuera posible recuerde que hay tres grupos de alimentos vitales y que debe ingerir de los tres: carnes, granos y grasas.

Una mujer se introduce un suculento saltamontes en la boca

Una mujer se introduce un suculento saltamontes en la boca

La falta de alimentos limita las fuerzas y la sensación de hambre baja la moral, aún cuando agudiza el ingenio. Si dispone de poco alimento, es preferible que lo consuma de a poco en varias veces al día, pues así sentirá menos hambre. Además así se asegura que, de serle dañino alguno de ellos, disminuya las consecuencias fatales de ello.

Debe terner en cuenta que el organismo puede pasar varios días sin alimentos, pero no abuse de ello. Usted debe alimentarse, aún cuando lo que tenga a disposición le parezca poco delicioso o desagradable.

¿Qué se puede comer?

Bueno, casi todo animal que se arrastra, camina, vuela o se desplaza bajo agua, excepto los conocidamente tóxicos y que por lo general destacan por sus vivos colores o formas infladas o con espinas. El resto de los peces son comestibles, aún cuando su sabor no sea enteramente placentero.

Los animales marinos son casi todos comestibles, los moluscos pegados a rocas o enterrados, los peces, crustaceos y otros. Se pueden consumir crudos, asados o hervidos.

En tierra, las lombrices, larvas de insectos, insectos, babosas, caracoles, arañas, se pueden comer enteros, especialmente asados sobre una lata o sobre el fuego.

Culebras, sapos, ranas, lagartijas, se pueden consumir pero teniendo la precaución de sacarles la piel, pues tienen glándulas tóxicas. No comer cabeza y vísceras de ellos.

Los ratones silvestres son recomendables pues no ofrecen peligro, con excepción del ratón de cola larga y los de los poblados. Los demás pueden ser un buen alimento si se les retira la piel y los testículos a los machos haciendo un corte en “V”.

La aves son todas comestibles, aún cuando algunas no tienen buen sabor como las carroñeras o las marinas que tienen un fuerte olor y sabor a pescado.

Lo único que no es recomendable comer es el hígado de animales grandes pues es tóxico, pero se puede consumir en porciones muy pequeñas.

Respecto a las plantas tenga en cuenta lo siguiente:
* No consuma hongos ni callampas a menos de estar completamente seguro de conocerlas.
* No comer plantas que al cortarlas secreten un líquido lechoso.
* Prefiera las partes tiernas de plantas, estas en general se pueden tomar como té y dan una sensación de alivio y refresco.
* Los vegetales hervidos presentan menos riesgos que los crudos.
* Los frutos y las raíces son las partes más nutritivas, en especial en las plantas con raices gruesas y pulposas.
* De no estar seguro de ser comestible, puede probarla con la punta de la lengua y esperar algunos minutos. Luego consuma una muy pequeña porción y espere algunas horas.
* Evite las que tienen hojas en ramilletes de a tres y las que tengan ballas blancas.

En general es menos seguro consumir plantas que animales, pero tome siempre las precauciones necesarias para evitar malos ratos o problemas graves de intoxicación.

Obtener el alimento
Bien, hemos visto lo que se puede o no comer en general. Ahora veamos como obtener estos alimentos.

Las plantas y algunos animales se recolectan simplemente observando, dando vuelta algunos troncos o rocas, escarbando en la arena o simplemente extrayéndolos del lugar en donde se encuentran. En lagos, ríos y esteros se pueden recolectar moluscos, crustáceos o peces pequeños. Incluso con solo voltear piedras encontraremos numerosas larvas de insectos. Estos pueden servir para ser comidos por nosotros o como carnada para peces de mayor tamaño. Para ello debemos de hacernos de anzuelos ya sea de madera o en un mejor caso de alambre o algún metal.

Animales de mayor tamaño se pueden obtener por medio de trampas o por el no fácil arte de cazarlos con lanzas pues además de la técnica que se requiere para ello, nuestra presa puede escapar con la herida causada y morir a muchos kilómetros, en un lugar en donde jamás la encontraremos.

Las trampas brindan la posibilidad de dejarlas durante la noche pero es importante dejar siempre más de una para asegurarnos de capturar algo.

Fuente: http://www2.udec.cl/~lpalma

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